Sobre la patogénesis exacta y la etiología del prolapso rectal aún reina la incertidumbre: ¿Se trata de una hernia deslizante, una invaginación o la combinación de ambos mecanismos? En diferente grado, en esta enfermedad se encuentran las siguientes alteraciones anatómico-funcionales:
- un espacio de Douglas anormalmente profundo (3, 13, 19)
- una diástasis de la musculatura elevadora
- una debilidad funcional del esfínter anal interno y externo (3, 13)
- una musculatura del suelo pélvico débil
- una neuropatía pudenda (13, 19)
- un mesorrecto móvil con fijación dorsal y lateral insuficiente del recto (13, 19, 29)
- un sigma elongado, redundante (13,19,29).
Cuáles de las alteraciones favorecen un prolapso rectal y cuáles son consecuencias secundarias, en última instancia es incierto y difícil de aclarar en el marco del diagnóstico.
Los objetivos del tratamiento son la eliminación del prolapso y la restauración del comportamiento de defecación y continencia. Como opciones de terapia están disponibles (13, 19, 29):
- Fijación del recto al sacro
- Resección o plicatura del intestino redundante.
Se distinguen entre procedimientos transabdominales y locales.