La pancreatogastrostomía representa una alternativa frecuentemente utilizada a la pancreatoyeyunostomía [1, 2, 3, 4]. Fue descrita por primera vez la anastomosis del remanente pancreático con el estómago en 1946 [5] y desarrollada ulteriormente en los años 1980.
La pancreatogastrostomía tiene las siguientes ventajas:
- estrecha posición anatómica de la pared posterior del estómago y el páncreas
- bajo riesgo de isquemia del estómago
- accesibilidad sin problemas de la anastomosis mediante gastroscopia
- alivio de presión sin problemas de la anastomosis a través de una sonda gástrica
- anastomosis también de remanentes pancreáticos de gran calibre [6, 7]
Con la pancreatogastrostomía como procedimiento de reconstrucción se alcanzan tasas de fístula pancreática inferiores al 2,5 % [4, 7, 8, 9]. Entre las complicaciones se incluyen también hemorragias en la zona de la anastomosis, que son bien manejables mediante un manejo adecuado de las complicaciones postoperatorias [4, 7, 8, 10]. Se ha descrito un sobrecrecimiento de la pancreatogastrostomía por la mucosa gástrica con estenosis de la anastomosis resultante [11, 12, 13].
Existen diversas variantes técnicas para la técnica de la pancreatogastrostomía:
- Invaginación o „duct to mucosa“ [14]
- Técnica de sutura – sutura en bolsa de tabaco o sutura en colchón transpancrática [10, 15]
- Acceso a la pared posterior del estómago vía gastrotomía anterior [16]
Respecto a la pregunta de qué técnica de anastomosis - pancreatoyeyunostomía o pancreatogastrostomía - es mejor en cuanto a morbilidad y letalidad, existen numerosos estudios observacionales, algunos metaanálisis y estudios controlados aleatorizados [17 – 31]. Conclusión: Actualmente no hay evidencia suficiente para la superioridad clara de una de las dos técnicas de anastomosis.