El carcinoma de esófago es una de las principales causas de muertes relacionadas con el cáncer en todo el mundo. Los avances recientes han llevado a enfoques de tratamiento multidisciplinarios, con un enfoque particular en las terapias neoadyuvantes. Sin embargo, la terapia quirúrgica sigue siendo la opción de tratamiento primaria con enfoque curativo. A pesar de los avances en la técnica quirúrgica, la cirugía esofágica está asociada con un alto riesgo de morbilidad y mortalidad, lo que lleva a estancias hospitalarias prolongadas y mayores costes sanitarios. Entre las complicaciones postoperatorias más graves se encuentra la insuficiencia anastomótica, cuya incidencia supera el 10 %.
Un escenario igualmente desafiante surge en cualquier defecto transmural del esófago. Las fugas esofágicas provocan complicaciones potencialmente mortales como mediastinitis, empiema pleural, sepsis o erosión bronquial.
La estrategia de tratamiento para defectos del tracto gastrointestinal superior no está estandarizada. A lo largo de los años, el enfoque ha pasado de la intervención quirúrgica a las intervenciones endoscópicas.
Las medidas quirúrgicas suelen limitarse a emergencias con pacientes sépticamente inestables y/o necrosis del conducto gástrico, con una alta morbilidad y mortalidad debido a la invasividad y al estado a menudo crítico de los pacientes.
En todos los demás casos, se prefiere un enfoque endoscópico. Se han desarrollado numerosas técnicas endoscópicas, impulsadas por el creciente interés científico y los avances tecnológicos en este campo.
La introducción de stents metálicos autoexpandibles completamente cubiertos (SEMS) llevó a un cambio en el tratamiento hacia la terapia endoscópica endoluminal. Sin embargo, el éxito clínico fue limitado, ya que en más del 50 % de los casos se produjeron migraciones y dislocaciones, y no existía posibilidad de drenaje.
El principio de la terapia de vacío endoscópica (EVT) representó un hito significativo, ya que transfirió los resultados positivos del tratamiento de heridas con presión negativa en la curación secundaria de heridas al interior del cuerpo o al tracto gastrointestinal.
La terapia de stent de vacío (VAC-Stent) representa la innovación tecnológica más reciente en el manejo endoscópico de las insuficiencias anastomóticas y las perforaciones esofágicas. Este dispositivo combina las ventajas de ambos métodos en un solo sistema: sella la fuga y mantiene el paso esofágico para la ingesta oral de alimentos (SEMS), mientras que al mismo tiempo proporciona un sistema de drenaje para cavidades de heridas relacionadas con insuficiencias anastomóticas y perforaciones esofágicas (EVT).
